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Hace unos días la división de Office de Microsoft publicó en Youtube un vídeo sobre la forma en la que ellos ven el futuro.

Pese a que pueda parecer espectacular y muy futurista, un mundo como este es realmente poco probable. Vamos por partes:

La primera chica que aparece lleva unas gafas que traducen simultáneamente pero ¿Por qué necesita que el aviso de “Traduciendo” se vea en la patilla de la gafa? ¿Quién se supone que tiene que verlo? Completamente inútil.

El reloj que se ve en la ventanilla del coche es también muy chulo, y sin embargo poco útil. Está en un sitio poco visible y puede ser difícil de ver según el fondo, además de ser una tendencia típica en este tipo de vídeos: cuando se mira al futuro se tiende a modernizar todo a nuestro alrededor sin lógica ninguna. Al parecer, la ventana es una especie de pantalla que se ha sincronizado con el calendario de la mujer: eso significa exponer tus datos personales no sólo a quien viaja contigo, sino a cualquier otra persona que lo vea desde fuera. Sobre el dispositivo sin marco es bonito, pero poco práctico: los dedos taparían siempre parte de la información de la pantalla.

El 3D, otra de esas tecnologías que se supone que tendrán futuro y que impresionan al principio, pero que no son útiles en el día a día. Cuando el hombre del metro mira su dispositivo, ¿Cuál es la función del 3D? No es práctico ni cómodo e incluso es molesto para alguna gente.

Cuando la mujer usa la tablet la interfaz es poco intuitiva y ni siquiera el scroll está bien hecho.

El espacio de trabajo de la oficina es razonable, aunque parece poco creíble que el software empresarial vaya a convertirse de esa manera.

La niña llama a su madre y su madre tiene que dejar la tablet que está usando para usar su móvil. En el futuro no deberíamos tener que cambiar el dispositivo que estemos usando, y la sincronización hará que si recibes una llamada puedas atenderla en lo que estés usando en ese momento o elegir pasar al móvil para hablar con más privacidad.

Y la aparente necesidad constante de hacer gestos en el aire y proyectar sobre superficies aun teniendo otro dispositivo para ello es simplemente una manera de inflar con efectos la falta de inventiva, innovación y auténtico uso de esas supuestas nuevas tecnologías.

Mención aparte se merece el escenario; frío y minimalista que recuerda a la visión que en los años ciencuenta se tenía del año 2000.

La tecnologías del futuro se adaptará a nosotros y no al contrario. Se hará casi invisible, una herramienta de la que no nos daremos cuentas. No será una serie de animaciones y transiciones espectaculares en todo lo que hagamos. Estará ahí, a nuestro servicio, de forma intuitiva y sobre todo natural. Si tuviera que hacer un vídeo sobre cómo será el futuro, el último lugar en el que lo situaría sería en una oficina y una cocina que parecen quirófanos. En difinitiva, no esperaba que la división de Office supiera cómo va a ser el futuro teniendo en cuenta el software que hacen.

Aprovecho ahora que Microsoft ha decidido terminar con el hardware del Zune HD para hablar de él. Lo tengo desde hace más de un año y medio y no podría estar más contento con él. Cierto que no es perfecto, como explicaré más adelante, pero es un gran reproductor multimedia.

Las especificaciones técnicas las podéis encontrar en cualquier parte, sólo voy a hacer hincapié en que fue de los pocos dispositivos con el chip Nvidia

Zune HD

Tegra original. El exterior es metálico, muy agradable al tacto y poco resbaladizo, con la zona inferior de plástico (supongo que donde está la antena Wifi) Es bastante pequeño, tanto por la pantalla de 3’3 pulgadas como por no tener casi marco excepto abajo. La pantalla, aunque de poca resolución es muy vistosa y la respuesta táctil es muy buena (siempre ayudada por el software). Sólo tiene tres botones: encendido/apagado, lateral y frontal. El lateral abre el control del reproductor de música (subir/bajar volumen, pausar/reproducir, siguiente/anterior canción) en cualquier parte del sistema sobre la aplicación que estemos usando y sobre el salvapantallas cuando está bloqueado. Aunque sería más cómodo unos botones de volumen dedicados, también hace que pasar canción sea más fácil. El botón frontal es como un botón “Home”. Sólo tiene dos puertos: el de carga/sincronización (de Microsoft) y el jack de 3’5.  Tiene Wifi, pero no bluetooth, algo que he echado de menos en más de una ocasión.

En cuanto al software es simplemente fantástico. Todo es fluido, rápido e intuitivo. Se maneja con pocos gestos fáciles de aprender y es muy visual. Es en los Zunes en donde Microsoft empezó a desarrollar Metro, la interfaz de Windows Phone y que será una capa de Windows 8.  Sin embargo el sistema operativo no es tan completo como el de los Windows Phone, tanto por las propias capacidades como por las aplicaciones. Como Microsoft no abrió nunca el kit de desarrollo, fue la propia empresa quien hizo las aplicaciones, ya sea directamente o a través de un estudio. Ahora mismo la selección de aplicaciones no está mal, pero tampoco es maravillosa ni por supuesto es comparable a AppStore de Apple. Se defiende con un cliente de correo, editor de notas, calendario, messenger, alarma, calculadora, facebook, twitter, tiempo, lector de e-books, y algunos juegos, de los cuales los hay bastante buenos. Las aplicaciones son pocas pero están bastante cuidadas y son muy atractivas visualmente.

La sincronización es, para mí, uno de los puntos flojos. Debe hacerse con el Zune Software, un programa para Windows que aunque esté razonablemente bien, es el único modo de añadir contenido. Como el cualquier software de sincronización tiene su parte buena (todo ordenado, la música con sus carátulas y año y demás) pero tiene la desventaja de tener que usar Windows para pasar cualquier cosa.

Es inevitable hacer la comparación con el iPod Touch, así que la haré pero brevemente; el iPod Touch tiene más aplicaciones y una pantalla mejor y más grande y más conectividad y tiene cámaras. Es también más caro, más grande y más pesado. Además no hay una versión de 16gb (supongo que para que no haga competencia al iPod Nano). Si tuviera que elegir uno de los dos (cosa que tuve que hacer) hoy en día elegiría el iPod Touch, pero hace un año el Zune HD (que ya tiene casi dos años), aunque lo que haría hoy sería probablemente usar mi Nexus One como reproductor de música y dejar de llevar un aparato más encima.

En conclusión, el Zune HD fue un reproductor multimedia realmente bueno. Ahora mismo ya no da la talla contra el iPod Touch de Apple, pero en su momento era un rival digno. Es intuitivo, rápido y manejable, con un tacto increíble y con mucha personalidad. Que lástima las decisiones que ha tomado Microsoft con respecto a él tanto en el pasado (sólo se vendía en EEUU y Canadá) como ahora que han decido no sólo dejar de fabricarlo, que era lógico, sino no hacer un sucesor. Parece que el marchito mundo de los reproductores multimedia pertenecerá siempre a Apple.

Apple se pasó años intentando vencer en el terreno de los ordenadores personales a Microsoft y nunca lo consiguió. Tuvieron que esperar a que el mundo de la tecnología cambiara (con ellos como impulsores) para adelantarse. Desde el iPod hasta el iPad pasando por el iPhone, Apple ha arrasado en la movilidad, sumado además a un cuidado hardware, integración software-hardware-servicios, simplicidad y marketing; en resumen, lo ha hecho todo bien, mientras que Microsoft se quedaba medio parado como comenté hace poco.

Pero aquí han llegado para mostrar un poco más de Windows 8 y ofrecer una versión inicial para desarrolladores. En todo el sistema hay “dos de todo”: todo el sistema se ha pensado para que sea compatible con ordenadores tradicionales y con pantallas táctiles (a través de la interfaz “metro” que usa Windows Phone). Las causas de esta especie de sistema operativo con disociación de la personalidad son varias, pero me voy a centrar en dos: la empresa y los

Windows 8 con Metro

usuarios.

Como empresa, Microsoft tiene una idea distinta de la tecnología que Google o Apple, obviamente. Esta es una de esas veces en las que eso se ha plasmado con más fuerza. Mientras que el acercamiento de Apple a la era post-PC es ir de los dispositivos portátiles (con sistema operativo portátil, iOS) a los tradicionales (con MacOS) y el de Google es desde la web a todas partes, Microsft va desde el PC al post-PC. No van a tener un sistema especial para tablets, sino que les pondrán a las tablets el de sobremesa adaptándolo.

La otra causa son los usuarios, que voy a dividir, grosso modo, en dos grupos: profesionales y domésticos. En el primero tenemos a casi todos los oficinistas y demás personas que usan los productos de microsoft en el trabajo, tanto Windows como cualquiera de los programas de ofimática. A este grupo no le gustan los cambios, no le gusta adaptarse y suele tirar siempre a la solución más familiar. Por eso Microsoft no puede hacer un cambio radical en Windows, se arriesga a que esos clientes huyan a soluciones más conservadoras (como pueden ser algunas distribuciones de GNU/Linux) y por eso era necesario que siguiera habiendo escritorio, ventanas, botones de minimizar, menús desplegables y hojas de cálculo. Por otra parte están los usuarios domésticos que tienen un ordenador tradicional y que quieren también las bondades del escritorio y las ventanas, ya sea por pereza o por necesidad.

Así que Microsoft salió con este híbrido debido al lastre que arrastran con los años, cosa que no le pasa a Google pero si un poco a Apple pero parece importarle poco ya que pese a todo las cosas les van realmente bien. Ahora es el turno de los desarrolladores pues ellos son la clave de esta batalla. ¿Por qué? Veamos el pasado:

Cuando se empezaron a popularizar los ultraportátiles ningún desarrollador (o fabricante) hizo nada. Se vendieron millones, pero el software era exactamente el mismo que corría sobre hardware mucho más potente y con pantallas más grandes. No había juegos para ellos, ni el sistema estaba adaptado ni las aplicaciones aprovechaban el poco espacio que tenían (aquí tengo que hacer un inciso para decir que Intel sí que intentó hacer algo con Moblin y Meego, pero sin mucho éxito, al igual que alguna que otra distribución de Linux). Por lo tanto, usar un ultraportátil era (y es) una experiencia un tanto frustante. Cuando Apple presentó el iPad los desarrolladores se volcaron en él: miles de aplicaciones diseñadas específicamente para él que lo hacían mucho más útil, fácil y cómodo de usar. Los juegos para iPad tienen unos gráficos mejores que los que puede hacer funcionar un ultraportátil, no porque sea más potente, sino porque nadie ha diseñado juegos para Atom (el procesador de los mismos).

¿Y qué tiene que ver esto con Windows  8? Pues que si Microsoft saca a la venta tablets con Windows 8 más les vale que los desarrolladores hayan hecho las aplicaciones compatibles con “Metro” o serán completamente inútiles en pantallas táctiles (o un infierno usarlas) y que al mismo tiempo haya aplicaciones con la apariencia tradicional para los que usen el escritorio, las ventanas y ratón. Atraer desarrolladores es la clave y no lo han conseguido con Windows Phone. ¿Lo lograrán con Windows 8?

Es un tren que casi dejan pasar. En Microsoft debían pensar que el mundo de los ordenadores no iba a cambiar mucho y tomar los derroteros que está tomando últimamente, los jefazos de la empresa no vieron que la movilidad se ha convertido en parte esencial de la tecnología de consumo: primero fueron los primeros (ya casi prehistóricos) ordenadores portátiles, que han ido sustituyendo lentamente a los de sobremesa a lo largo de los años, luego la gente empezó a comprar ordenadores pequeños y ligeros al mismo tiempo que los móviles avanzados se extendían y refinaban, y por último han llegado las tablets.

No es que Microsoft no hiciera nada a lo largo de los años, simplemente no le puso empeño. El antiguo Windows Mobile quedó en ridículo en calidad de uso cuando en 2007 apareció el primer iPhone. Nunca mejoraron Windows para ordenadores portátiles de tamaño reducido y/o con touchpad. Su renovado Windows Phone lleva poquísimo tiempo en el mercado y ahora mismo no tienen ni sistema operativo para tablets.

Mientras su legendario archienemigo, Apple, campa a sus anchas por la movilidad. Tienen uno de los móviles más vendidos en todo el mundo (a pesar de que el iPhone 4 tiene más de un año), acaparan casi todo el mercado de las tablets con su iPad y tienen una selección de portátiles muy buena en la que se incluye al Macbook Air, delgadísimo y muy ligero a un precio acorde.

No es que Microsoft esté perdiendo la pelea, es que ni siquiera está en el ring, está de camino, metido en un atasco. Pero parece que finalmente está llegando; Windows Phone 7 está despegando (con esa interfaz tan bonita de que hablaré algún día) y han mostrado algo de Windows 8

El vídeo es muy al estilo de Apple; uno de los diseñadores del proyecto hablando sobre lo maravilloso que es lo nuevo que están haciendo.

Sin embargo, para cuando lleguen, probablemente ya sea tarde. No voy a mentir diciendo que me de pena.