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Category Archives: Estética de las Nuevas Tecnologías

Este vídeo realizado por una empresa estadounidense que se dedica a crear cristales y similares se ha compartido mucho últimamente, y como ya hice con el vídeo anterior de Microsoft, me parece interesante hablar también de este.

De entrada debo decir que este está hecho mucho mejor. Aunque sigue representando el futuro de una manera aséptica y antinatural, la tecnología que aparece es no sólo plausible, sino que creo que se acerca mucho a cómo será la electrónica de consumo de los años venideros. La tablet de la niña es su dispositivo principal. Desde este dispositivo es capaz de organizar su día, pero también puede “proyectar se” en el espejo de la habitación, controlar el ordenador del coche y ser su base en el colegio, tanto en clase como en la excursión en la que lo usan para realidad aumentada.

La parte más floja del vídeo es sin duda alguna la parte médica en la que parece que prima la espectacularidad frente a la auténtica utilidad de las herramientas.

Especial mención quiero hacer sobre el coche, el cual me ha parecido realmente interesante y además, realizable a muy corto plazo.

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Ahora mismo hay una división en el diseño de interfaces basada en la imitación (o no) de objetos físicos para imitar la interfaz digital. Apple es una de las empresas que más lo está haciendo cada vez más en sus productos. Mientras que Microsft, con su interfaz Metro (la de Windows Phone) parece ir justo en la dirección contraria ya que va a usar Metro en Windows 8.

Toda interfaz gráfica ha utilizado elementos de nuestro día a día u objetos fácilmente reconocibles para hacer la interfaz más clara e intuitiva; los iconos para volver a la página de inicio, menú principal o cualquier cosa similar suelen

iBooks en el iPad

representarse con una casa, o al menos con un edificio con tejado inclinado con una chimenea que solemos reconocer como “casa”. El disco de 3 ¼ es usado ampliamente como símbolo de “guardar”, pese a como leí el otro día en Microsiervos, muchos de los usuarios que lo usan no han visto o usado uno o incluso pueden no saber qué son. Este es un enlace que lo explica mucho mejor.

Pero se puede ir más allá y el iPhone es un ejemplo claro de ello; la aplicación de grabación de sonido es un micrófono de los años 50, la agenda simula el aspecto de las hojas de papel y del cuero, la brújula es una imagen de una brújula de anticuario, iBooks representa una estantería y los libros tienen hojas y tapa dura.

Grabadora de voz del iPhone

Esta estrategia de diseño tiene una ventaja clara: al usuario le resulta fácil saber qué está usando. Los objetos siempre son reconocibles y hace que la adopción de una tecnología nueva sea más amigable, imitando las cosas que el usuario ya usaba. Tiene, sin embargo, un par de desventajas; la primera es que no se usan como los objetos que representan: las hojas de la libreta de notas no se pueden pasar, ni se puede escribir en el margen. Las hojas del calendario tampoco, ni se puede dibujar libremente en él. El micrófono se activa pulsando un botón en la pantalla, no un interruptor. Este comportamiento puede llevar a la frustración del usuario que, una vez cómodo en su interfaz conocida descubre que no puede hacer lo mismo que hacía en el objeto físico y que esta nueva tecnología tiene sus propias reglas. La otra desventaja es la imperfección de los propios objetos. Al ceñirse a las limitaciones de estos la interfaz puede ser menos eficaz, menos útil o simplemente no ser la mejor. La brújula renacentista es muy bonita, pero no es la mejor cuando se trata de ajustar los grados en la dirección. La aplicación del calendario desaprovecha el marco al tener que representar el cuero. Están limitados por su propio aspecto físico, sin posibilidad de mejora e innovación.

Es tal el compromiso de Apple en este aspecto que ese tipo de detalles están siendo portados a MacOS, su sistema operativo de ordenadores. En el extremo opuesto tenemos a Microsoft en la que es probablemente su división más creativa y moderna, la móvil, la que en su momento se encargó de Zune y que ahora se centra en Windows Phone que, aunque como todos los sistemas operativos, tiene sus desventajas (y muchas), en lo que respecta a diseño está realmente bien, tal vez cierta falta de densidad de información.

Parece como si los diseñadores de Windows Phone se hubieran propuesto que su sistema operativo no se pareciera ni lo más mínimo al del iPhone (en lo bueno y en lo malo). La interfaz de Windows Phone es totalmente digital, no hay nada que recuerde a objetos físicos. Como si la forma que tenían para diferenciarse fuera hacer justo lo contrario de lo que Apple hace. Ni siquiera hicieron rejilla de iconos (los iconos extendidos por la pantalla ocupándola entera) sino que dispusieron los iconos en forma de lista.

La interfaz para poner la alarma en el N9

Y no es por ser repetitivo, pero la interfaz de Meego Hartman del N9 es, para mí, la que consigue mejor equilibrio entre ambos estilos de interfaz. Cogiendo lo mejor de una y otra para hacer que la interfaz haga lo que tiene que hacer: hacer más fácil y ser más útil para el usuario.

Es una cuestión de hardware. Aunque suene extraño en un momento en el que el hardware es lo más importante, la diferencia entre estos dos móviles es el hardware. Sin embargo es prácticamente el mismo, así que no debería haber tal diferencia. Pero la hay.

El N9 se diseñó con una combinación de hardware y software. La pantalla es curvada en los extremos para que el movimiento que distingue a Meego Hartman, el deslizamiento (o swipe en inglés) se haga de la forma más cómoda posible. No tiene más botones que los de volumen y encendido, porque Meego no los necesita. Su cuerpo y su mente se crearon al mismo tiempo y encajan a la perfección.

No pasa lo mismo con el Lumia 800. El hardware tuvo que cambiar para adaptarse a las exigencias de Windows Phone. Le añadieron los tres botones delanteros, quitando pantalla. Añadieron un botón dedicado a la cámara e inexplicablemente quitaron la cámara frontal. Sigue teniendo la pantalla curvada, pero no sirve de nada. Es una especie de monstruo de Frankenstein, un cuerpo con una mente que no es la suya.

Puede que la cantidad de aplicaciones sea menor en Meego que en Windows Phone. Puede que sea el último Meego ya que el proyecto se ha convertido en Tizen y Nokia (o mejor dicho, su CEO) parece no estar interesados en él. Pero la experiencia global será siempre mejor en el N9 que el Lumia 800. A veces es difícil entender las decisiones que toman las empresas.

No creo que sea una sorpresa para nadie si digo que el escritorio del ordenador de toda la vida está cambiando, lo cual es lógico si tenemos en cuenta el cambio de los propios ordenadores en los que usamos el escritorio. Cada vez hay menos ordenadores de sobremesa y más portátiles y tablets. La idea de un escritorio centrado en el uso de archivos y carpetas con un menú despegable va perdiendo importancia al tener programas que organizan los archivos por nosotros. ¿Para qué quiero una carpeta con mi música si el reproductor de música lo organiza de manera más eficaz? ¿Para qué quiero un menú despegable si uso una pantalla táctil?

Para resolver la nueva manera de interactuar con el ordenador ha surgido Gnome Shell, la interfaz gráfica de Gnome 3. Y por supuesto el nuevo modelo ha dejado atrás al viejo. El nuevo modelo se centra en los programas más que en las ventanas, el minimalismo y la adaptación de escritorio a nosotros y no al revés. Al iniciar el escritorio no hay nada más que una barra superior desde donde podemos acceder a “Actividades”, un lugar en donde tenemos nuestras aplicaciones favoritas, ventanas abiertas y miniatura de los demás escritorios virtuales. Las aplicaciones se muestran en un modo de rejilla como si de una tablet se tratase, que eso es también parte de la idea de Gnome Shell: la compatibilidad con las pantallas táctiles. Lo mejor será que os lo enseñe con un par de videos.

Tal vez algún lector que sea usuario de MacOS Lion le resulta familiar el diseño de Gnome Shell. Sin embargo, Gnome 3 se estaba fraguando antes de que siquiera se anunciase Lion y fue lanzada meses antes.

En el día a día de uso de Gnome 3 con Shell tanto en un ordenador de sobremesa como en un portátil de 13 pulgadas la experiencia es fantástica. Una vez que se coge el hábito de usar las “Actividades” todo se vuelve mucho más fluido y simple. El manejo de las ventanas es sencillo y rápido. Y esto es sólo el principio: el proyecto Gnome está preparando novedades y cambios en cada versión que hará de este uno de los mejores escritorios que existen.

 

Hace unos días la división de Office de Microsoft publicó en Youtube un vídeo sobre la forma en la que ellos ven el futuro.

Pese a que pueda parecer espectacular y muy futurista, un mundo como este es realmente poco probable. Vamos por partes:

La primera chica que aparece lleva unas gafas que traducen simultáneamente pero ¿Por qué necesita que el aviso de “Traduciendo” se vea en la patilla de la gafa? ¿Quién se supone que tiene que verlo? Completamente inútil.

El reloj que se ve en la ventanilla del coche es también muy chulo, y sin embargo poco útil. Está en un sitio poco visible y puede ser difícil de ver según el fondo, además de ser una tendencia típica en este tipo de vídeos: cuando se mira al futuro se tiende a modernizar todo a nuestro alrededor sin lógica ninguna. Al parecer, la ventana es una especie de pantalla que se ha sincronizado con el calendario de la mujer: eso significa exponer tus datos personales no sólo a quien viaja contigo, sino a cualquier otra persona que lo vea desde fuera. Sobre el dispositivo sin marco es bonito, pero poco práctico: los dedos taparían siempre parte de la información de la pantalla.

El 3D, otra de esas tecnologías que se supone que tendrán futuro y que impresionan al principio, pero que no son útiles en el día a día. Cuando el hombre del metro mira su dispositivo, ¿Cuál es la función del 3D? No es práctico ni cómodo e incluso es molesto para alguna gente.

Cuando la mujer usa la tablet la interfaz es poco intuitiva y ni siquiera el scroll está bien hecho.

El espacio de trabajo de la oficina es razonable, aunque parece poco creíble que el software empresarial vaya a convertirse de esa manera.

La niña llama a su madre y su madre tiene que dejar la tablet que está usando para usar su móvil. En el futuro no deberíamos tener que cambiar el dispositivo que estemos usando, y la sincronización hará que si recibes una llamada puedas atenderla en lo que estés usando en ese momento o elegir pasar al móvil para hablar con más privacidad.

Y la aparente necesidad constante de hacer gestos en el aire y proyectar sobre superficies aun teniendo otro dispositivo para ello es simplemente una manera de inflar con efectos la falta de inventiva, innovación y auténtico uso de esas supuestas nuevas tecnologías.

Mención aparte se merece el escenario; frío y minimalista que recuerda a la visión que en los años ciencuenta se tenía del año 2000.

La tecnologías del futuro se adaptará a nosotros y no al contrario. Se hará casi invisible, una herramienta de la que no nos daremos cuentas. No será una serie de animaciones y transiciones espectaculares en todo lo que hagamos. Estará ahí, a nuestro servicio, de forma intuitiva y sobre todo natural. Si tuviera que hacer un vídeo sobre cómo será el futuro, el último lugar en el que lo situaría sería en una oficina y una cocina que parecen quirófanos. En difinitiva, no esperaba que la división de Office supiera cómo va a ser el futuro teniendo en cuenta el software que hacen.

Apple se pasó años intentando vencer en el terreno de los ordenadores personales a Microsoft y nunca lo consiguió. Tuvieron que esperar a que el mundo de la tecnología cambiara (con ellos como impulsores) para adelantarse. Desde el iPod hasta el iPad pasando por el iPhone, Apple ha arrasado en la movilidad, sumado además a un cuidado hardware, integración software-hardware-servicios, simplicidad y marketing; en resumen, lo ha hecho todo bien, mientras que Microsoft se quedaba medio parado como comenté hace poco.

Pero aquí han llegado para mostrar un poco más de Windows 8 y ofrecer una versión inicial para desarrolladores. En todo el sistema hay “dos de todo”: todo el sistema se ha pensado para que sea compatible con ordenadores tradicionales y con pantallas táctiles (a través de la interfaz “metro” que usa Windows Phone). Las causas de esta especie de sistema operativo con disociación de la personalidad son varias, pero me voy a centrar en dos: la empresa y los

Windows 8 con Metro

usuarios.

Como empresa, Microsoft tiene una idea distinta de la tecnología que Google o Apple, obviamente. Esta es una de esas veces en las que eso se ha plasmado con más fuerza. Mientras que el acercamiento de Apple a la era post-PC es ir de los dispositivos portátiles (con sistema operativo portátil, iOS) a los tradicionales (con MacOS) y el de Google es desde la web a todas partes, Microsft va desde el PC al post-PC. No van a tener un sistema especial para tablets, sino que les pondrán a las tablets el de sobremesa adaptándolo.

La otra causa son los usuarios, que voy a dividir, grosso modo, en dos grupos: profesionales y domésticos. En el primero tenemos a casi todos los oficinistas y demás personas que usan los productos de microsoft en el trabajo, tanto Windows como cualquiera de los programas de ofimática. A este grupo no le gustan los cambios, no le gusta adaptarse y suele tirar siempre a la solución más familiar. Por eso Microsoft no puede hacer un cambio radical en Windows, se arriesga a que esos clientes huyan a soluciones más conservadoras (como pueden ser algunas distribuciones de GNU/Linux) y por eso era necesario que siguiera habiendo escritorio, ventanas, botones de minimizar, menús desplegables y hojas de cálculo. Por otra parte están los usuarios domésticos que tienen un ordenador tradicional y que quieren también las bondades del escritorio y las ventanas, ya sea por pereza o por necesidad.

Así que Microsoft salió con este híbrido debido al lastre que arrastran con los años, cosa que no le pasa a Google pero si un poco a Apple pero parece importarle poco ya que pese a todo las cosas les van realmente bien. Ahora es el turno de los desarrolladores pues ellos son la clave de esta batalla. ¿Por qué? Veamos el pasado:

Cuando se empezaron a popularizar los ultraportátiles ningún desarrollador (o fabricante) hizo nada. Se vendieron millones, pero el software era exactamente el mismo que corría sobre hardware mucho más potente y con pantallas más grandes. No había juegos para ellos, ni el sistema estaba adaptado ni las aplicaciones aprovechaban el poco espacio que tenían (aquí tengo que hacer un inciso para decir que Intel sí que intentó hacer algo con Moblin y Meego, pero sin mucho éxito, al igual que alguna que otra distribución de Linux). Por lo tanto, usar un ultraportátil era (y es) una experiencia un tanto frustante. Cuando Apple presentó el iPad los desarrolladores se volcaron en él: miles de aplicaciones diseñadas específicamente para él que lo hacían mucho más útil, fácil y cómodo de usar. Los juegos para iPad tienen unos gráficos mejores que los que puede hacer funcionar un ultraportátil, no porque sea más potente, sino porque nadie ha diseñado juegos para Atom (el procesador de los mismos).

¿Y qué tiene que ver esto con Windows  8? Pues que si Microsoft saca a la venta tablets con Windows 8 más les vale que los desarrolladores hayan hecho las aplicaciones compatibles con “Metro” o serán completamente inútiles en pantallas táctiles (o un infierno usarlas) y que al mismo tiempo haya aplicaciones con la apariencia tradicional para los que usen el escritorio, las ventanas y ratón. Atraer desarrolladores es la clave y no lo han conseguido con Windows Phone. ¿Lo lograrán con Windows 8?

Steve Jobs se ha retirado de su puesto de CEO (Chief Executive Officier), director ejecutivo, de Apple hoy. Y al parecer definitivamente. Pasará a ser Presidente del Consejo de Administración, y empleado de Apple, pero desde luego no tendrá el papel relevante que ha tenido hasta ahora. Y el puesto de director ejecutivo lo ocupará casi con toda seguridad Tim Cook que ya había ejercido ese puesto eventualmente en los anteriores paréntesis de Jobs.

Hay varios asuntos muy interesantes sobre esta noticia que me gustaría comentar:

El primero es que hacía tiempo que este traspaso de poder se veía venir. Al fin y al cabo tenía que ocurrir en algún momento, y debido a la salud de Jobs no se ha hecho esperar. Y Apple lo sabía, por lo que lo ha estado preparando desde hace tiempo: a sabiendas de que Steve es parte de la imagen de marca de la compañía, su retirada podía suponer un duro golpe para la empresa, sobre todo en el ámbito bursátil. Por eso en las últimas presentaciones Jobs tenía cada vez menos protagonismo y su equipo aparecía más

Steve Jobs y Steve Wozniak de jóvenes

a menudo, para familiarizarlos con la gente. Además dudo que el momento elegido para hacerlo público haya sido al azar: es muy probable que en unas semanas sea anunciado el iPhone 5 en un presentación en que sospecho aparecerá Jobs aunque sólo sea un momento. Su aparición triunfal junto con el nuevo teléfono hará que el valor bursátil de Apple se eleve por encima de lo que ya está y recupere todo lo que haya podido perder. Además Steve tampoco se ha ido del todo, sólo va a tomar un cargo menos relevante.

Por otra parte tenemos a Tim Cook. Buena presencia, pero más estirado que Jobs. Dicen que es bueno en logística y márgenes de beneficio y ese tipo de cosas. Es una opinión personal, pero creo que ha sido elegido para “simplemente” seguir el camino que Steve y su equipo han marcado. Es una elección segura, conservadora, fácil y estable. No es alguien que vaya a aparecer con una idea nueva o un concepto espectacular ni nada similar, sólo hará su trabajo de forma eficiente (que no es poco). Veremos cómo es el devenir de la empresa en los próximos años, pero tengo la sensación de que la frescura e innovación que ha ido unida a la marca de Apple se va a difuminar lentamente. O no.

Al fin y al cabo Steve Jobs no inventó todo lo que Apple ha hecho, pero sí que creo que cuando el director ejecutivo es más abierto de miras los proyectos fluyen mejor desde la mente de los diseñadores hasta las fábricas. Gente con buenas ideas, nuevas y útiles hay en todas las empresas importantes, pero las hay que parecen tener una especie de filtro contra todo lo que sea distinto y moderno. Como Microsoft, que parece estar relajando ese filtro poco a poco. Así que la cuestión es si Cook hará de catalizador o de filtro. El tiempo lo dirá.

Y no quiero terminar la entrada sin hablar un poco de la trayectoria de Jobs. Se nota que es un hombre al que le apasiona la tecnología, un poco obsesionado con el control, y que ha sabido llevar a su empresa a lo más alto desde lo más bajo. Es un vendedor nato, un comercial de masas. Capaz de hacer que lo ordinario parezca mágico. Pero no se lo estoy reprochando, yo hubiera hecho lo mismo.