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Monthly Archives: noviembre 2011

No creo que sea una sorpresa para nadie si digo que el escritorio del ordenador de toda la vida está cambiando, lo cual es lógico si tenemos en cuenta el cambio de los propios ordenadores en los que usamos el escritorio. Cada vez hay menos ordenadores de sobremesa y más portátiles y tablets. La idea de un escritorio centrado en el uso de archivos y carpetas con un menú despegable va perdiendo importancia al tener programas que organizan los archivos por nosotros. ¿Para qué quiero una carpeta con mi música si el reproductor de música lo organiza de manera más eficaz? ¿Para qué quiero un menú despegable si uso una pantalla táctil?

Para resolver la nueva manera de interactuar con el ordenador ha surgido Gnome Shell, la interfaz gráfica de Gnome 3. Y por supuesto el nuevo modelo ha dejado atrás al viejo. El nuevo modelo se centra en los programas más que en las ventanas, el minimalismo y la adaptación de escritorio a nosotros y no al revés. Al iniciar el escritorio no hay nada más que una barra superior desde donde podemos acceder a “Actividades”, un lugar en donde tenemos nuestras aplicaciones favoritas, ventanas abiertas y miniatura de los demás escritorios virtuales. Las aplicaciones se muestran en un modo de rejilla como si de una tablet se tratase, que eso es también parte de la idea de Gnome Shell: la compatibilidad con las pantallas táctiles. Lo mejor será que os lo enseñe con un par de videos.

Tal vez algún lector que sea usuario de MacOS Lion le resulta familiar el diseño de Gnome Shell. Sin embargo, Gnome 3 se estaba fraguando antes de que siquiera se anunciase Lion y fue lanzada meses antes.

En el día a día de uso de Gnome 3 con Shell tanto en un ordenador de sobremesa como en un portátil de 13 pulgadas la experiencia es fantástica. Una vez que se coge el hábito de usar las “Actividades” todo se vuelve mucho más fluido y simple. El manejo de las ventanas es sencillo y rápido. Y esto es sólo el principio: el proyecto Gnome está preparando novedades y cambios en cada versión que hará de este uno de los mejores escritorios que existen.

 

Hace unos días la división de Office de Microsoft publicó en Youtube un vídeo sobre la forma en la que ellos ven el futuro.

Pese a que pueda parecer espectacular y muy futurista, un mundo como este es realmente poco probable. Vamos por partes:

La primera chica que aparece lleva unas gafas que traducen simultáneamente pero ¿Por qué necesita que el aviso de “Traduciendo” se vea en la patilla de la gafa? ¿Quién se supone que tiene que verlo? Completamente inútil.

El reloj que se ve en la ventanilla del coche es también muy chulo, y sin embargo poco útil. Está en un sitio poco visible y puede ser difícil de ver según el fondo, además de ser una tendencia típica en este tipo de vídeos: cuando se mira al futuro se tiende a modernizar todo a nuestro alrededor sin lógica ninguna. Al parecer, la ventana es una especie de pantalla que se ha sincronizado con el calendario de la mujer: eso significa exponer tus datos personales no sólo a quien viaja contigo, sino a cualquier otra persona que lo vea desde fuera. Sobre el dispositivo sin marco es bonito, pero poco práctico: los dedos taparían siempre parte de la información de la pantalla.

El 3D, otra de esas tecnologías que se supone que tendrán futuro y que impresionan al principio, pero que no son útiles en el día a día. Cuando el hombre del metro mira su dispositivo, ¿Cuál es la función del 3D? No es práctico ni cómodo e incluso es molesto para alguna gente.

Cuando la mujer usa la tablet la interfaz es poco intuitiva y ni siquiera el scroll está bien hecho.

El espacio de trabajo de la oficina es razonable, aunque parece poco creíble que el software empresarial vaya a convertirse de esa manera.

La niña llama a su madre y su madre tiene que dejar la tablet que está usando para usar su móvil. En el futuro no deberíamos tener que cambiar el dispositivo que estemos usando, y la sincronización hará que si recibes una llamada puedas atenderla en lo que estés usando en ese momento o elegir pasar al móvil para hablar con más privacidad.

Y la aparente necesidad constante de hacer gestos en el aire y proyectar sobre superficies aun teniendo otro dispositivo para ello es simplemente una manera de inflar con efectos la falta de inventiva, innovación y auténtico uso de esas supuestas nuevas tecnologías.

Mención aparte se merece el escenario; frío y minimalista que recuerda a la visión que en los años ciencuenta se tenía del año 2000.

La tecnologías del futuro se adaptará a nosotros y no al contrario. Se hará casi invisible, una herramienta de la que no nos daremos cuentas. No será una serie de animaciones y transiciones espectaculares en todo lo que hagamos. Estará ahí, a nuestro servicio, de forma intuitiva y sobre todo natural. Si tuviera que hacer un vídeo sobre cómo será el futuro, el último lugar en el que lo situaría sería en una oficina y una cocina que parecen quirófanos. En difinitiva, no esperaba que la división de Office supiera cómo va a ser el futuro teniendo en cuenta el software que hacen.